12.6.11

Mirar la mano ensangrentada de la niña que escupe rabia por los nudillos,
sentir la ola de amor que nunca me llega de ti,
querer escribir tu novela para poder expresar tus ojos,
hacer mi trabajo, palabra por palabra, año tras año,
acostarme, dormir, no soñar,
olvidarme de los buenos propósitos, las buenas costumbres, la reflexión,
abusar de la medicación,
preferir amor horizontal efímero a mano sobre mano
y no sentir nada.
A eso lo llamo felicidad,
aunque sea el fin de la poesía.

11.6.11

Me gusta la magia que tienen las personas, no la capacidad que tenemos todos de destruir.
Me gusta ver el mundo con los ojos semi cerrados, sentarme en la playa y mirar el sol.
Tengo la capacidad de escribir cursilerías, de sentirlas profundamente, pero no hacer nada con ellas.
No significa que mi corazón esté muerto o esté oculto, simplemente está cansado, está dormido, un rato, un rato en silencio aspirando el humo conmigo y mi lengua.
Mi lengua, moldeo las palabras, los sonidos, los acentos. No es premeditación ni subestimar la vida, es tratar de irme, de irme lejos y quedarme allá, allá no sé donde ni como, es irme no más.
Paso mi pulgar por cada una de las cuerdas, no son las notas que quisiera escuchar, es lo hundida que me dejan las distintas melodías que podría inventar.
Quisiera irme lejos no sé donde ni como, pero no importa, quiero irme no más.

9.6.11

A fumar

Me habrás notado un poco así como tranquila.
Pero no te fíes.
En todo caso agradezco tanto, tantísimo
las sinceras tonterías
que me avivan las ganas,
me dan un poco de cuerda
y un poco de aire.

Seguiré regando las flores
y
pensaré, por si no lo sabes,
que si se secan
intentaré plantar alguna hierba,
hierba de humo, hierba.


8.6.11

No sé

Y si la cintura de las horas
hubiera sido menos necesaria
no sé qué hubiera pasado con las arrugas
que en mi paladar se alojan dormidas,
no muertas,
esperando a que todo acabe.
Y si en el minuto exacto en que apareces
yo
hubiera cerrado los ojos
a tus palabras
seguras
seguramente
ahora tendría más pies
por dónde andar.
Aguantando el temporal
de segundos primeros rabiosos
y sin paraguas
yo
te voy buscando
esfera a esfera
inventando
cómo conocernos,
colgada, inyectándome
la aguja de menos cuarto
de la que pende algo usado
inválido por válido
o la sonrisa tuya
que no puedo guardarme
en el bolsillo.

7.6.11

Agua entre los dedos, agua

Tú no estás, tú apareces.
Contigo no se habla, se intercambian frases.
Tú no eres, existes.
Tú no andas, te escapas como hormiga escurridiza.

6.6.11

A medias

semi sonrisa
semi taquicardia
semi sentimiento


5.6.11

Vida

No me hagas daño,
quiero decir,
no es que intentes hacerme nada,
no soy nada para pedirlo...
Pero a veces me lo haces,
con púas finas, con tus grandes manos,
sin darte cuenta.
No me hagas daño
con esas palabras secas y cegadas,
con esos silencios
(no, no voy a decir que no dicen nada)
con esos silencios como cuerdas de guitarra,
con las miradas ultracontinentales.
Y sobre todo,
con el hecho ya tan repetido
de olvidar que soy humana,
al fin y al cabo
todos creemos serlo.

2.6.11

Lo diré de forma que lo entiendas.
Porque el tiempo es vida
y de cómo lo pases depende
si se vive o se pasa, analiza,
pues, qué haces, a qué temes.
Hay que remover tantas cabezas,
desubicar estados creados por convención,
sin argumento lógico.
Que nos engañan, eso está claro,
que nos dejemos está en nuestras manos.
Cada minuto es precioso, no te quejes porque exista,
no blasfemes,
el problema de la riqueza
es la pérdida de miradas.
No tener tiempo no es más que una manera
de decir que uno está muerto
y si el corazón late
habrá que abrir los oídos y escucharle,
lo contrario sería amordazar los sueños.
Saca partido a las habilidades y talentos
y róbale tiempo a quien te lo ha robado
y regálalo a quien te lo multiplica,
tú conoces perfectamente
ese tipo de sujeto
que convierte el tiempo en vida
y la vida en oro.
Haz algo que te llene,
que mañana sea diferente
muchas cosas no se averiguan pensando:
hay que vivirlas
.
Qué de palabras sobran
y sobran
y seguimos diciendo
y que suene música que al final es lo que queda.
Qué de palabras me sobran
por eso las voy soltando
hasta que no quede ninguna
y los amigos que aún me esperan
y los pechos amplios que me abrazan
y las manos que me calientan
y el frío que también estimula y tonifica,
porque las montañas, los sufijos que pondría,
aprendiendo siempre algo nuevo y relativo,
analizando a través de un vaso de vino medio lleno,
voy cogiendo sin soltarlo,
cada poco tiempo bailo,
cada poco espacio lamento no haber tenido más espacio.
Y amplío mi cuerpo
y regalo lo que no necesito y reciclo mis yo atrasados
y vuelvo a ellos.
Sigo haciendo teatro de la vida, que no falte,
que no quede nada en el tintero,
qué de palabras sobran
y sobran.
Sigo moviéndome deprisa y despacio
si la ocasión lo requiere
y me quivoco y me abucheo
y me miro al espejo, elemento verdadero en nuestras vidas
y sé lo que dices cuando dices lo que dices.
Y estoy de acuerdo.
Puedes obligarme a ser libre,
a imitar la felicidad
Sé que intentarás venderme vida,
sé que lograrás engañarme
para comprar mi muerte mes a mes.
Posiblemente me rinda,
posiblemente terminaré suplicando por entrar en tu juego,
si es que no llevo ya jugando un tiempo.
Me convencerás diciendo que coma sólo lo que dé la tierra:
diamantes, petróleo, uranio.
Seré un ser social de hojalata,
seré alquitrán en las suelas.
Sólo te pido, en mi último minuto de consciencia,
que al final de los finales
me recuerdes que fui cobarde, libre
luchadora, inconformista
constructora, humana, imperfecta.