13.5.10

Soy independiente,
cuánto lo lamento.
Busco a los demás sin exprimirlos,
si me siento naranja, me retiro.
Fijas tu atención en cada gesto de los míos,
pásame por alto los errores,
lo que pides sólo lo venden en un sitio
y yo allí no vuelvo.
Tomo el sol mientras te espero
¿crees que eres lo mejor de la tarde?
Podrías serlo si quisieras,
si levantaras tu mirada,
deja que entre la brisa y nos deshaga.
No eres la luz que más calienta,
pero sí una supernova que no brilla
y bien podrías perdonarte y ser tu amigo.
Y qué más da si te niego mil veces delante de otros
si al final vuelvo a tu lado,
a esos no les importa saber si blanco o negro contigo.
esas canciones
esas palabras
esas ideas (ahi quedaron, sólo en ideas)
quedan
apuñaladas bajo
una piel congelada - la mía

el tiempo
- ése, el que duró lo nuestro -
late despacio
y regresan los versos
las locuras
la capacidad de
voltear
ver y,
con dolor,
aceptar que lo más sencillo
cuando un sueño se convierte en algo
demasiado bueno
es despertar
con un balde de agua fría

12.5.10

Cambiar una coma, saltar sin zapatos y gritar con lágrimas de saliva, corramos juntos, estamos solos esperando a que nos alejemos aún más. Baila conmigo, abrazame y veamos como baja nuestra temperatura.
Salgamos afuera donde hay sol, aunque me gusta el viento frío con esa luz fluorescente, te digo palabras al oído, te llamo solo con alcohol en la sangre y GAME OVER ... te vas
Tengo la culpa de hacer preguntas imprudentes

11.5.10

Muy a menudo

Lluvia, risas, cervezas, perplejidad, culpa, desconcierto, no estar sola, encajar y desencajar, cuentos, poemas, psicosis, dos contra el mundo, ¿eso te funciona alguna vez?, comprensión, incomprensión, contradicción, heridas, del derecho, del revés, lugares a los que no volveré sin un escalofrío, mareo, regalos insustituibles, el beso de día, el beso de noche,el beso a todas horas, lluvia, escaleras, necesidades, tensiones no resueltas, culpa, miedo, soledad, silencio, desapariciones, frío, deseos cumplidos, deseos no cumplidos, sufrir por alguien, sufrir con alguien, volcarse, perderse, sonrisa falsa, carcajada auténtica, mirada de los mil metros, desnudez, estrellas, nubes, peligro, cuestas, culpa, la futura espera compartida se la llevó la tormenta y el tiempo, la certeza de que jamás volveré al Sol sola si no es bajo amenaza, no llamar nunca a nada por su nombre, confesiones, confianza, recelo, odio, frustración, lo estúpido, lo incómodo, la calma, botellas de agua, espejos, miradas que traspasan, mentiras a medias, medias verdades, intermitencias, lluvia, las peores y mejores noches de mi vida, ilusión, ganas, miedo, aprendizaje, esto es la guerra, técnicas de visión lejana, sueño, buscar la persona que un día fuiste, sacacorchos, abrelatas, agradecimiento, un montón de plazas, un montón de calles, calor, orgullo, descontrol, que sepas que de los planetas sólo me gusta Plutón (y de planeta sólo tiene el recuerdo), escondites visibles, sonrisa estúpida que espera, apuestas ganadas que se quisieron perder, zapatillas nuevas, el gris más gris que nunca, saltos, this fire, lo que se guardará para siempre, yo también y yo tampoco (quiero), el egoísmo, agresiones, violencia, distancia a dos pasos, cercanía a mil kilómetros, recuerdos, regalos inmateriales, intentar alegrarse por otro, ayuda, sabiduría, ignorancia, cosas que pasaron para siempre y no volverán, libertad, cosas por hacer aún, confusión, culpa, no te vayas con ella, inconsecuencia, sentirse la reina del mundo, sentirse arropada, la esperanza de que este adiós abrace un hasta luego, equivocarse, acertar (puntos suspensivos entre paréntesis)

8.5.10

No entiendo nada
No entiendo nada

NO ENTIENDO NADA

No entiendo nada

No entiendo nada

No entiendo nada

No entiendo NADA


No entiendo nada

No entiendo nada

¿Te has preguntado siquiera si demostrarte que me importas sirve de algo?

Pues yoo sí me lo he preguntado, muchas veces de hecho, y creo que si te demuestro que me importas o cuánto me importas (o importabas, ya no sé) tú te vas a alejar... y eso no sólo me importa sino también me da miedo... me da miedo porque a lo largo de todo este tiempo me he acostumbrado, me he acostumbrado a tus rarezas, a tus insensibilidades, a tu libertad, a nuestra libertad, tal vez hasta podría decir que me he acostumbrado a ti ...
Y quizá lo lógico sería que me siga alejando YO de ti, que no enrede más la historia porque son muchos los motivos por los que no vamos a estar más juntos de lo que ya estamos.


7.5.10

Carta para mi ... en algún lugar

Porque eri una maldita weona, porque siempres piensas en otras cosas que no son la realidad, porque no sabes hablar ni menos explicarte bien, sabes algo? hoy mueres para siempre...
Porque no tendras ni manos, ni pies, ni boca, solo oidos y ojos para poder ver y escuchar,
Sabes algo? buscabas una respuesta a lo que siempre te preguntas y esa respuesta es SI! si quiero y me arrepiento y eres una weona.
Ahora ire a ocultarme dentro de una nube en lo mas profundo del espacio, a no pensar en nada, volar y fumar y disfrutar porque tu desapareceras igual como lo hicieron los otros.
Esta bien anda y disfruta, porque a mi y a ti, aun nos queda un largo camino por andar.

Pero, he venido aquí esta noche porque me he dado cuenta de lo perdedora que eres mariana weona!

6.5.10

Me acuerdo, te acuerdas
y sólo uno de los dos quiere olvidarlo.
Y si me tiras la flecha, la atrapo con los dientes, aunque hiera.
Yo, menos experta, ataco con lo que tengo a mano:
palabras, piedras, ironía.
Comprendo que no puedo odiarte porque no me adores,
tú no has pedido ser quien eres y mucho menos
ser quien yo te hice,
aunque es una opción como cualquier otra, incluso buena,
pero desde que soy mayor, madura, responsable
ya no hago esas cosas.
Así que sigo caminando entre el polvo y la lluvia, el barro que deja,
allá habrá un lugar, digo yo,
donde sea más fácil esto de la sorpresa y la vida brillante con mi guitarra.
Reprimo el impulso de hace años de decir "mírame, ámame, mírame"
Yo tengo mis palabras, esto que ves no fue hecho en un día,
pero, si te place, lo destruyes cuando quieras, porque puedes.
Una palabra tuya bastará,
una mirada tuya de aquí en adelante será,
y mi sonrisa de lado, medio amarga, medio triste, mitad de cuarto de alegría,
que dice que tú nunca te enterarás.
No, nada de fijar mis ojos en ti y forzar el giro de tu cuello.
Ni siquiera que caiga un saludo de los cielos.
Esperanza, calma, confianza.
O matarme a mí misma de tanto creer y creerme.

5.5.10

No camino hacia atrás

A veces no miro al cielo
no sonrío por sonreir
sólo miro el suelo
enciendo un cigarro y espero que todo pase
no miraré hacia atrás por que ¿para qué?
apago el cigarro
tomo una piedra
la hecho al bolsillo y camino ...

3.5.10

Creo que aún puedo escribir

siempre me encantó escuchar cuando usabas palabras rebuscadas, y cómo apreciabas el valor de todas y cada una de ellas. quizá fue por eso que usaste siempre como respuesta el odiado "idem". excusaste, siempre, tu falta de emotividad justificando tu pasado y tu contexto. como que nadie nunca hubiese sido suficiente para ti. como augurándote tu propia miseria. a veces, como si la quisieras. y te amé así, con todo lo que pude. con mi alma, con mi corazón, y con todas mis fuerzas. luchando. batallando contra enjambres de fantasmas, y contra ti. sintiendo siempre que nunca lograría nada más que las sobras de ese gran banquete, ahora extinto. dibujé en el aire con mi lengua, sedienta de amor, nuestra propia historia: la que íbamos construyendo. y le agregué utopías creyéndome lo suficientemente fuerte como para demostrarte y demostrarme que soy esa amante, esa que ama sin medida. incluso, sin esperanzas. y me gustaba aprender palabras contigo. y escuchar cuando usabas palabras rebuscadas, y cómo, con esa mirada perdida, apreciabas el valor de todas y cada una de ellas. quizá fue por eso que las usaste siempre como un arma de dos filos. eres inteligente, tal vez más que yo. y me encantaba cuando en medio de la tarde destrozábamos nuestras sábanas mentales y yo te decía al oído "Te quiero", mientras me dejabas recorrerte la locura con mis labios sedientos de ti. como que siempre fuera la última vez. con esa pasión con la que construíamos mundos paralelos. quizá fue por eso que me enamoraba de ti, por tu alter ego en mis manos, cuando todo desaparecía y, al terminar, volvíamos al mundo miserable donde usabas esas palabras rebuscadas que tanto me encantaban. quizá por eso sabías qué decir exactamente en el momento preciso. cuando presentías que pasaría algo. cuando buscabas pretextos para "olvidarnos de todo" porque "no querías cambiarme o hacerme daño" y cuando te daba "tristeza saberme enamorada" de ti. es que verme sin ti siempre ha sido pavoroso. tan sin ti, soledad tan inmensa sin ti... y tan completos que fuimos cuando no estabamos y estabamos al mismo tiempo. como si fuésemos la pasta y el cepillo, la cuchara y la sopa, la arena y la espuma. y me encantaba cuando usabas tus analogías para ilustrarme tu/mi/nuestra situación con palabras rebuscadas, y ver cómo apreciabas el valor de todas y cada una de ellas. quizá por eso sabías cuándo callar. cuándo dejar el silencio como testimonio de cualquier cosa. cuándo evadirme. cuándo darle la vuelta al asunto y decirme que, quizá, el problema era yo, no tú, o viceversa, y al revés, y de regreso, y mi inseguridad y la tuya. como siempre, llegando a nada. y me gustaba sentirme enamorada de ti, y saber que quería (niña imbécil que soy) estar contigo, y ser plenos, como cuando nos besabamos el cuerpo. como cuando descubrí las estrellas contigo - siempre, contigo, era como una primera vez - y vi colores en el techo oscuro de mi cielo. quizá por eso siempre tuve la prevención de no decir más que grises. y me gustaba pelear contigo por eso de los grises, y los negros y los blancos. como que no existiera una paleta infinita de colores. como si, de hecho, el blanco y el negro los fueran. y me gustaba verte de reojo, para que no te dieras cuenta. para no sentirme descubierta. quizá por eso te dije que amo hasta pasado el tiempo, cuando sabía que no podía quitarme este músculo del pecho para que bebieses de mi sangre hasta saciarte y sonreír. y me gustaba recostarme en tu regazo y que escucharas cómo esa máquina que llenabas de vida me torturaba el pecho. sabiendo que teníamos sólo ese segundo para la verdad. sabiendo que en cualquier momento cualquiera de los dos saldría huyendo despavorido del otro, como si el monstruo fuésemos nosotros mismos cuando estamos juntos. y odiaba cuando eso sucedía, y nos lastimábamos con fuerza y sin piedad. sin perdonar nada. siendo nuestros más duros críticos y obviando que respirábamos el mismo aire. y de ida y vuelta, en este círculo de amistad/amor, siempre me encantó escuchar cuando usabas palabras rebuscadas, y cómo apreciabas el valor de todas y cada una de ellas. quizá fue por eso que usaste siempre como respuesta el odiado "idem" y/o el frío "yo también"